El pescado y la salud

Es sabido que el pescado es un componente fundamental para llevar una dieta saludable gracias a sus nutrientes: proteínas, ácidos grasos omega-3, calcio, zinc, yodo, vitaminas del grupo B, vitaminas A, D y E. Existen diferentes tipos de pescado, y no todos actúan de la misma manera en nuestro organismo.

   Pescado Azul

Es el tipo de pescado que más grasa contiene; su contenido en grasa es superior al 6%. Es saludable consumir este    tipo de pescado ya que sus ácidos grasos poliinsaturados son beneficiosos para el sistema cardiovascular y    contribuyen a reducir el colesterol 'malo'. Sardina, salmón, caballa, arenque, boquerón, anchoa.

   Pescado Blanco

Este tipo de pescado resulta muy saludable debido a que es bajo en grasas, no aporta apenas colesterol, y tiene menos concentración de proteínas que la carne, manteniendo así un bajo contenido calórico. Es muy ligero y fácil de digerir. Rape, bacalao, lenguado, merluza, gallo, lubina, dorada.

 

Las ventajas que el consumo de pescado produce en nuestra salud son notables, llegando a reducir el riesgo de padecer ciertas enfermedades articulares, óseas o cardiovasculares.

Además de ser un alimento muy nutritivo y recomendable, el pescado es un producto que admite una amplia variedad de técnicas culinarias y preparaciones: a la plancha, en el horno, frito, al vapor, en ensalada, en pizza… Su tejido es blando y requiere poco tiempo de cocción, por lo que llega a tener una consistencia tierna y jugosa, y resulta fácil de digerir.

A pesar de que se trata de un alimento beneficioso para la salud, es necesario conocer que, los pescados pueden contener residuos químicos y metales pesados acumulados en su grasa. Por lo tanto, cuanto mayor porcentaje de grasa tenga un pescado, mayor cantidad de residuos podrá acumular.

Además del porcentaje de grasa, también influyen otros dos factores en la acumulación de residuos: su tamaño y su lugar de cría.

Si se trata de un pescado grande, significa que ha vivido más, y por lo tanto ha tenido más tiempo para ir acumulando residuos químicos en su grasa. Un pescado pequeño tiene menos capacidad para acumular sustancias tóxicas.

El tipo de hábitat también influirá mucho en que su carne esconda ciertos residuos tóxicos. Los pescados de piscifactoría almacenan una elevada cantidad de químicos en su grasa. Se debe a la utilización de ciertos antibióticos y a la alimentación a base de piensos que reciben. Por otro lado, los pescados 'salvajes' no son tan naturales como puede parecer. Los ríos y mares cada vez están más contaminados por residuos industriales, pesticidas y herbicidas que agricultores y fábricas vierten en ellos. Los pescados los van recogiendo a través de su alimentación y acumulando en su carne que, posteriormente, será destinada al consumo.

El mar báltico es uno de los mares más contaminados del mundo. El Gobierno ha llegado a alertar a los consumidores sobre los riesgos de una ingesta habitual de pescado de ese mar.

 

Para conseguir llevar una alimentación sana hay que comer en equilibrio ambos tipos de pescado, azul y blanco, a la vez que los combinamos con otros productos como verduras, que nos ayudarán a limpiar nuestro organismo filtrando los residuos químicos que ingerimos. Además de pescado y verdura, una dieta equilibrada y saludable ha de estar compuesta por una amplia variedad de alimentos: carne, fruta, cereales… que aporten la variedad de nutrientes necesarios para conseguir los mayores beneficios para la salud.